El “ego” no tiene tanto que ver con eso de creerte por encima del otrx, si no con las estrategias defensivas que se generaron, automática e inconscientemente, para afrontar los miedos. Con este punto de partida vemos que el Ego tiene mucho que ver con el desarrollo del carácter y las máscaras que adoptamos para estar en la vida.

Si no conocemos nuestro Ego (carácter) iremos a la relación desde éste, es decir, desde las estrategias defensivas. Debemos tener presente que habrá un tipo de ego más llamativo por su control o dominación mientras que otro tipo de ego pasará más desapercibido por su retirada o complacencia. Sin embargo todos tienen algo en común: la desconexión con la verdadera esencia de la persona, el Ser.

¿Qué Ego te domina?

Vamos a ver 9 tipos de Ego y cómo se traduce en las relaciones:

  • Controlador: como su nombre indica este ego se alimenta del control, hacia afuera y/o hacia adentro. Por tanto en la relación va a estar presente un control hacia lo que hace la pareja, cómo se debería comportar, qué ropa debería llevar o qué música tiene que escuchar. También con quién puede o no quedar. La persona con este ego ya se exige a sí mismx todo esto y procura cumplirlo, manteniendo un alto autocontrol. Y por eso lo acaba exigiendo afuera, a su pareja.
  • Generoso: va a ser una persona muy entregada y dadora, este ego se nutre de las alabanzas externas y aquí radica la trampa, lo que hace lo hace esperando un reconocimiento. La persona con este ego va a ser muy atenta, se anticipa a las necesidades del otrx, se preocupa de que no le falte de nada. Sin embargo acaba distanciándose de sí mismx y su vulnerabilidad, desarrollando un alta autoimagen, rozando lo narcisista. Si no recibe el reconocimiento va a enterrarte en el olvido.
  • Estético: un ego que se nutre de la imagen que proyecta afuera, en el espejo y en lxs demás, pues lo que importa es la opinión externa. Desde este ego la relación va ser superficial, basada en tópicos y estereotipos vinculados al éxito (personal, laboral, familiar, económico…) así que va a primar el estatus de la pareja, su poder adquisitivo o su entorno social, antes que lo auténticamente afectivo. La persona con este ego está muy distanciada de sí misma, desconectada, por lo que su papel va a ser la “un florero bonito sin nada dentro”.
  • Romántico: la intensidad y lo emocional van a ser los bocados que alimentan este ego, y en la relación se manifiesta como grandes pasiones y acontecimientos, que rozan el drama y el sufrimiento, pues es como concibe el amor. La persona con este ego vive con una sensación de ser poquita cosa y que puede ser rechazada o abandonada en cualquier momento. Paradójicamente, esa sensación acaba provocando eso mismo en su pareja, pues el dramatismo puede ser insostenible.
  • Razonado: cuando las emociones y los sentimientos se miran con microscopio estamos intelectualizando estos estados para cuantificarlos y examinarlos, pues parecen como de otro planeta. Y así vive este ego y de este razonamiento se nutre. Así que en las relaciones va a tomar un lugar de científicx que investiga todo lo que sucede, desde lo que has dicho, lo que has hecho, lo que piensas… “Por qué”, “cómo”, “cuánto” son preguntas que ocupan el tiempo de esta persona y lo invierte analizando fríamente cada aspecto de ti y de la relación (es de su interés).
  • Desconfiado: hay un ego que necesita sentirse inseguro, incómodo y tenso, pues todo es motivo de sospecha. No está interesado en las intenciones de la gente, le preocupa más que todo sea “como debe ser”, según mandatos ya escritos, según leyes ya redactadas o según normas que todxs conocemos. La persona con este ego estará en la relación pero con la mosca detrás de la oreja, tanto por tu causa como, atención, por la suya propia, ya que desde este ego la desconfianza es hacia afuera y hacia adentro, generando grandes dudas y angustia.
  • Festivo: en este caso podríamos pensar que hay un error, sin embargo este ego se nutre de una gran actividad lúdica y un dudoso compromiso. La persona con este ego vive el momento, lo saborea, lo que dificulta que pueda pararse y sostener cómodamente una relación. Con esta persona te lo vas a pasar muy bien, vas a disfrutar en muchos aspectos (salidas, sexo, viajes, actividades amenas…) aunque puede que lo pases mal por una tendencia a la infidelidad (como parte de este disfrutar) o su inconsistencia para comprometerse.
  • Dominante: un ego muy marcado por la fortaleza, las metas y el territorio ¡imagínate cómo se traduce a una relación! La persona con este ego necesita sentirse poderosa a través de posesiones, fidelidades o éxitos, y en la relación se vuelve muy dominante, posesiva, exigente e intimidante pues necesita que la pareja cumpla con sus requisitos. En caso contrario puede dar rienda suelta a una actitud fría rozando lo vengativo y malicioso.
  • Complaciente: este ego busca la tranquilidad por encima de todo y se ha especializado en no dar ni tener problemas con nadie. La persona con este ego es de fácil trato, amable, gentil… ¡vamos, un encanto de persona! Sin embargo el precio que paga por ello es una desconexión de sus propias  necesidades y apetencias, pues se vuelca en lo que quiere el/la otrx. Así pues en la relación te lo puede poner muy fácil, siempre estaréis de acuerdo, te dará la razón o intentará calmarte, aunque puede llegar a aburrirte su falta de iniciativa.

Estos son nueve egos descritos a partir del Eneagrama de la personalidad. Son descripciones estereotipadas por lo que podrás apreciar grados de identificación, no tienes porqué compartir cada aspecto. Y además, puedes sentirte identificadx con varios egos simultáneamente.

El Poder del Ego

Lo valioso de todo esto radica en el Poder del Ego: defenderse de las amenazas que puedan avivar los miedos. Así, el Ego tiene un componente separador hacia lxs demás por ser posibles amenazas y hacia unx mismx por creer que la verdadera esencia (el Ser) no es capaz de moverse por la vida de manera invulnerable. El Ego viene a tu rescate para que no te pase nada malo, aunque lo haga de una forma tensa, neurótica, distante y controladora.

El Ego toma las riendas de tu vida, basándose en tres estrategias básicas:

  1. Los patrones automáticos hacen por ti todo lo que no te das cuenta, desde el inconsciente. Se activan fácilmente, no los notas ni detectas cómo te influyen. Son programas que, inicialmente, surgen para facilitarte la vida.
  2. Las categorizaciones son ficheros para encajar en tu sistema rápida y eficazmente cualquier información: una frase que oyes, un gesto que ves, una caricia que sientes en tu piel… ¿El problema? Que se basan en registros que pueden ser obsoletos y que pueden fallar.
  3. Las repeticiones son las favoritas del Ego, pues se encargan de que todo sea siempre igual con la idea de que “si todo sucede igual, la solución aparecerá fácilmente”. Acaban siendo rutinarias, agotadoras internamente y poco estimulantes.

¿Cómo el Ego arruina tu relación?

Cuando el Ego está tan presente que no nos damos ni cuenta de su existencia estamos abocadxs a ser dominadxs por cualquiera de sus nueve manisfestaciones descritas antes, lo que pone en jaque la salud de la relación. Ten presente que tú tienes tu Ego ¡pero es que tu pareja también tiene el suyo! Así que la relación puede ser un encuentro de Egos, ambos defensivos, ambos separadores, ambos jugando con sus estrategias… ¿Qué tipo de conexión, intimidad y comunicación váis a tener desde vuestros Egos? Desde el Ego será muy pobre, frío y distante, ya que tira hacia el lado contrario: distanciamiento, vulgaridad y ausencia.

Algunos ejemplos…
Héctor [Ego festivo] va a pedirle a Clara [Ego romántico] que viva la vida como si no hubiera un mañana (hasta que se canse de ella), y Clara se centrará en pedirle a Héctor que le prometa que nunca la abandonará.
Carlos [Ego complaciente] va a estar sometido a todo lo que Andrés [Ego dominante] le exiga pues no quiere tener ningún conflicto con nadie, y Andrés va a “exprimir” a Carlos para que este le demuestre constantemente que está de su parte fielmente.
Inés [Ego desconfiado] va a estar insegura de sí misma dudando de si está con la chica correcta, Alba [Ego generoso] que se va a empeñar en demostrar a Inés que está por ella atendiéndola y satisfaciéndola en todo momento.

¿Cuánto AMOR percibes en estas dinámicas relacionales? ¿Te parece que son clichés, exageradas…? Todo lo que es MIEDO no es AMOR, y el Ego es miedo en estado puro, es el muro que “protege” al miedo. Así que ya puedes hacerte una idea de lo que el Ego esta provocando en tu relación y lo que el Ego de tu pareja provoca en ti.

El camino hacia el AMOR es posible y empieza por un contacto contigo mismx, rebajando esos muros que el Ego ha construido para “proteger” a tus miedos, de manera que puedas mirarlos de frente:

  1. Observa en qué aspectos o momentos necesitas enfriarte emocionalmente para hacer consciente tu Ego.
  2. Identifica y revisa tus patrones automáticos, cuestiona su validez y los beneficios y costes que te producen.
  3. Antes de hablar o tomar decisiones párate, respira, y no te dejes llevar por tus categorizaciones.
  4. Atiende a lo repetido para transitar nuevas formas de estar contigo y en la relación.

Poniendo en práctica estos pasos podrás tomar consciencia de tu Ego y de cómo afecta a tu relación.

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