Este mudra se conoce también como mudra de la Meditación, pues es el gesto esencial para esta práctica y el más extendido a través de numerosas obras artísticas.

Se realiza situando el dorso de la mano derecha sobre la izquierda, formando un cuenco y reposando sobre el regazo, y los dedos pulgares tocándose, realizando un ligero óvalo, donde encontraremos el vacío al que hace mención.

La mano izquierda es un reflejo de las apariencias, mientras que la mano derecha simboliza la iluminación, lo que se puede traducir como una apertura al mundo espiritual frente al mundo material.

La esencia del Dhyana mudra reside en vaciar la mente, liberar y purificar nuestro interior, de forma que podamos llenarnos de nuevo con energía renovada.

Es también un gesto de abandono para dejar atrás lo antiguo y hacer espacio para recibir lo nuevo. Simbólicamente, el cuenco que realizamos con las manos refleja la pureza interior.

Como aspectos focalizadores, podemos concentrarnos en el contacto de los dedos pulgares, o bien visualizar una esfera de luz en el interior.

Este mudra logra calmar la mente y los pensamientos y, por tanto, alivia el estrés y la actividad cerebral. A nivel emocional, nos conecta con nuestra consciencia saneando el pasado y abriendo las puertas a un renovado futuro.

1 Comentario
  • Consuelo
    Escrito por 26 de septiembre de 2020

    Estoy empezando a meditar y necesito ayuda para comprender mi interior y como hacerlo bien

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