Es necesario que, como hombres gays o sexualmente diversos, podamos ampliar los registros que tenemos acerca del sexo, la intimidad, el placer, lo masculino, la autoexpresión, la salud y, por supuesto, la homosexualidad.
Está en nuestras manos el acceder y cuestionar qué modelos de sexualidad hemos interiorizado, y qué aspectos están influyendo activa y sutilmente: cultura, religión, familia... Y la sociedad juega un papel fundamental en estas libertades, desde el acoso escolar hasta la homofobia en las redes.
Confrontando estas creencias, modelos, prejuicios, estereotipos y etiquetas podremos respirar formas novedosas y nutritivas de vincularnos afectivamente y compartir nuestras sexualidades. Es una senda que requiere de un compromiso y una apertura desde el simple “soy gay” hasta el amplio “soy hombre” libre de adjetivos.
Gracias